estancia la juanitaEl casco de la estancia y su emplazamiento a la vera de la placida laguna de 1,400 hectáreas , con su variada fauna, sus atardeceres nunca iguales y el horizonte… ese horizonte pampeano, seduce e invita al descanso y la contemplación.

La estancia ofrece actividades diversas. Cabalgatas guiadas por la orilla de la laguna, y después la pampa se nos abre Ộcampo afueraỢ, donde pastan el ganado vacuno y las majadas entre teros, chimangos y chajás.

Caminatas por un sendero tapizado de violetas y vincas que serpentea entre acacias, paraísos y eucaliptus centenarios. Bicicletas para pedalear sin limite por anchos y bucólicos caminos rurales .siempre acompañados por el canto de las aves y suavistaje , la furtiva y fugaz presencia de algún ciervo, de mulitas, perdices, pavitas del monte y liebres.

Pesca de costa para los más chiquitos… o embarcados en bote a remo o con motor con un costo adicional. También con su tabla propia, el huésped puede disfrutar de la practica de wind-surf .

Podemos también, paleta o raqueta en mano hacer partido contra el frontón en la vieja cancha de pelota vasca , gozar de la cancha de fútbol o jugar al croquet

La piscina con su deck emplazados sobre la barranca que balconea la laguna ofrece un panorama de privilegio.

A la hora del descanso, en el quincho de la estancia, nos aguardan juegos de mesa , partidas de billar, acogedores rincones que invitan a la lectura de la nutrida biblioteca y DirecTv.

Comodidades:

la juanitaSe han destinado para huéspedes ocho sobrias habitaciones, con baños en suite y algunas con posibilidad de intercomunicación para adaptarlas a las características del grupo de personas de que se trate. Desde todas sus ventanas se disfruta de bonitas vistas tanto hacia la laguna como hacia el parque con su añosa arboleda. Todas las habitaciones cuentan con calefacción de tiro balanceado y dos de ellas cuentan además con hogar a leña.

La costa de la laguna nos alberga durante la temporada estival. Allí tienen lugar desayunos, almuerzos y el té…. tanto al abrigo del sol o bajo placentera sombra. Las cenas se comparten en el comedor principal del antiguo casco. En los días más fríos los desayunos y comidas se disfrutan en el “quincho” de la estancia. Este acogedor lugar atesora mucho de nuestra historia, de la vida de campo y de la estancia misma.

Un poco de historia

La estancia “La Juanita” sita en ADELA –con acceso desde Ruta N°2, Km. 127 ½ (camino a Pessagno)- es considerada representativa de la historia chascomunense, pues desde su fundación como ESTANCIA DE FRONTERA, ha pasado por diversas etapas típicas del quehacer rural propio de los “pagos” del Sud Este de la Provincia de Buenos Aires.

Imaginemos que desde el hoy desaparecido “mirador” del casco, alguien oteaba el horizonte mirando hacia el Sur; tratando de avizorar la llegada de malones que, mientras rodeaban la laguna (hoy llamada “Laguna del Burro”) dirigiéndose con destino a la estancia –deliberadamente emplazada en su ribera Norte, como también esta Chascomús respecto de su laguna-, daban tiempo suficiente al poblador de frontera para prepararse en la defensa de la estancia, guareciéndose si fuera necesario tras las fuertes rejas del casco o bien organizar urgidos su partida para guarecerse en el fuerte militar de Chascomús. Ello ocurría desde antes de la década de 1830 –época de su fundación por Don Prudencio ROSAS, hermano de Don Juan Manuel de Rosas- hasta 1853. Don Prudencio la bautizó con el nombre de “La Primera”. Con posterioridad adquirió otra estancia del Partido, ya existente desde el siglo anterior llamada “La Viuda”, a la que rebautizó como “La Segunda” (muy nombrada y aún conserva este nombre). Aunque la tradición cuenta que el nombre ADELA con que se conoce la estancia a partir de que la familia Dodds fuera su propietaria, corresponde a doña ADELA ORTIZ de ROZAS, hija de don Prudencio ORTIZ DE ROZAS, habiendo sido ese nombre el usado durante los últimos tiempos de la estancia de frontera.

Con el advenimiento de los colonos escoceses (1853) la estancia, adquirida por el señor James DODDS – originariamente en sociedad con su suegro Henry Bell- vivió un prolongado período de laborioso y austero esplendor. Continuó siendo conocida con el nombre de “La Adela” –no existiendo ninguna “Adela” entre los familiares ancestrales o contemporáneos de las familias Bell o Dodds- por lo que se supone que esta familia conservó el nombre de la hija de su propietario anterior. Fue la cría de ganado ovino su principal actividad, de ahí que se destaque como “la estancia ovejera”. Se introdujeron también toros de razas británicas productoras de carne que mejorarían los rodeos de entonces, ampliando con ello la actividad del establecimiento. También se emprendieron tareas agrícolas con implementos de avanzada para la época, como el uso del arado de doble reja, logrando buenas cosechas de trigo candeal y maíz. Su nombre perdura indeleble en el de la localidad a la que pertenece la estancia: ADELA.

habitaciones1

Desde 1926 hasta la fecha la estancia pertenece a la familia Sola. Adquirida por Don Félix SOLA, y en homenaje a su cónyuge Doña Juana Echeverría, es conocida desde entonces como “La Juanita”. Familia de origen vasco que, fiel a su tradición instaló varios tambos “a mano” que, en su conjunto, conformaron “la estancia lechera”. En ella el personal de la estancia brindaba apoyo a cada uno de los tambos, realizando las tareas de alambrado, herrería, carpintería, labores de la tierra, etc. ; y la familia tambera se dedicaba al ordeñe y al manejo del rodeo lechero, de excelente calidad y progenie. Con el correr de los años y siempre bajo la gestión administradora del menor de los hijos, Don Remigio SOLA, se inauguró al compás de los nuevos tiempos un moderno tambo mecánico, desactivado a raíz de la inundación de 1993.

“Si bien los tiempos han cambiado y el país con ellos, son muchos los casos en que la vigencia del espíritu de la Estancia permanece intacto. Tal es el esfuerzo de muchos de los descendientes de aquellos esforzados pioneros que luchan, a veces con un número infinitamente menor de hectáreas para la explotación de la tierra…, para perpetuar la existencia de estos preciados testimonios del pasado.” (Aldo SESSA: “Estancias, palacios criollos de Argentina. Sessa Editores, 2004. Pag. 9.)
En tal sentido, María Elena Sola –su actual propietaria- conjuntamente con su marido Norberto Badano, son quienes mantienen viva su historia y tradición compartiéndola con sus huéspedes. La cría de ganado bovino y tareas de granja y huerta, constituyen su actividad principal.

Tan sencillo aunque aparentemente caprichoso nombre “del burro” se debe, según cuenta la tradición, a que en la década de 1830, cuando no había terraplenes de ferrocarril ni viales de especie alguna, con motivo de una descomunal creciente de las lagunas “encadenadas” conectadas al Río Salado, un buque tipo Bergantín –que calaba menos de un metro a pesar de ser una embarcación marina- navegando desde “la mar-océano” remontando el río Salado y surcando desde allí las lagunas encadenadas del sistema, arribó hasta la ribera misma del entonces enclave de frontera llamado Chascomús, fundado en 1779.

Las aguas empezaron a bajar poco a poco y el osado Bergantín urgió su regreso hacia la mar y, al pretender badear la confluencia de nuestra laguna y la que hoy se denomina Adela, quedó varado. Varias yuntas de burros liberaron de su varadura al navío, bautizando a nuestra laguna como “la Laguna de los Burros”… y es por lo que hoy se la conoce como: LAGUNA DEL BURRO.

Puede contactar con La Juanita al celular (5411) 155 226 9158 – (5411) 15 616 45018 ó visitar la web  www.estancialajuanita.com

One Response to "Estancia La Juanita, un lugar con historia"

  1. susana ester moreno  octubre 8, 2015

    soy descendiente de la familia DODSS de WILLIAM DODSS,hermosa estancia y una vista a la laguna elegida ,tengo foto de mi familia al frente de la casona

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